
Nos bombardean continuamente con ideas acerca de la mujer. Ideas que, a fuer de repetirse, llegan a convertir en creencias, aunque no reflejen la naturaleza auténtica del término mujer: persona que tiene las cualidades consideradas femeninas por excelencia.
Nuestros antepasados no tenían el conocimiento ni tampoco palabras elaboradas para definir esas cualidades como nosotros podemos tenerlo hoy. Sin embargo, a través de símbolos eran capaces de dar vida a su intuición, resaltando aquellas características más significativas de la mujer. Así, sin necesidad de más explicaciones, simplemente sintiendo la esencia de la vida, hemos habitado durante milenios en el llamado matriarcado.
¿Era aquel matriarcado, no tan lejano en el tiempo si lo comparamos con la historia de la Humanidad, algo contrapuesto al actual patriarcado? Pues la respuesta a esta cuestión es una de las claves para que entendamos la manipulación conceptual que hoy es moda, que constituye lo políticamente correcto. No, no era así entendido el matriarcado del que procedemos, pues no se trataba de una organización social en la que el predominio correspondiera a la mujer, como sí ha ocurrido en tiempos más recientes con el patriarcado. Para la antigua humanidad, el papel de la mujer trascendía todos esos conceptos actuales atribuidos a la predominancia del varón. Su significado iba más allá de cualquier tipo de organización social, traspasando las fronteras culturales, hasta llegar a asimilar lo femenino, los atributos de la Mujer, al origen de todo lo existente: Dios era Mujer, la Diosa Madre.

Este es el auténtico reconocimiento de lo femenino, aquí radica el poner al ser humano mujer en el lugar que le corresponde, simbolizando la capacidad y voluntad de dar vida a lo existente, gestándolo como carne de su carne – a su imagen y semejanza-, de proveer de lo necesario para su sustento y desarrollo, de cuidar y proteger sin falla… El ser humano mujer representa en la Tierra el arquetipo del Padre Bueno al que se refería Jesús, quien puso nombre –Bueno– a la connotación femenina de Dios.
©Con Alma Terapeutas
2 Comments
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Muchas gracias Alicia y Manuel por tan bella exposicion.
Marisol, muchas gracias a ti por seguirnos.