Publicábamos tal día como ayer, pero del año dos mil quince, el siguiente artículo con el título «EL CÍRCULO EMPIEZA A CERRARSE».

Ocho años después es procedente el cambio del título, pues, según hoy entendemos, el círculo del conocimiento y del crecimiento en conciencia no se cierra nunca, sino que cada vez que integramos sabiduría en él lo que hacemos es ampliarlo a modo de recipiente o vasija, la cual se expande creciendo en tamaño para permitir la entrada de nuevo contenido.

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Decíamos entonces:

«Hemos recorrido juntos, ya, un largo camino y, aunque lo que queda aún es mucho y grande, lo andado está cargado de grandes noticias, de conocimientos que hemos incorporado a nuestro ser y que nos abren alegres ventanas a la Nueva Vida.

Empezamos el año pasado comprendiendo los arquetipos y sus expresiones más frecuentes: las proyecciones y los símbolos. Conocemos cómo se crea la realidad, cómo los efectos latentes la condicionan y nos hacen vivir en los diez mundos de Nichiren Daishonin, pasando de uno a otro sin solución de continuidad. Sabemos cómo funciona nuestro cerebro, que nos muestra realidades ilusorias y pasajeras. También hemos conocido qué somos, de dónde venimos y cuál es nuestro destino, ya escrito en ese guion de la película llamada Evolución.

Descubrimos a nuestro niño interior, cargado de duelo, y hemos aprendido a sanarlo y cuidarlo. Trabajamos el poder creador de la palabra. También incorporamos a nuestro acervo la solución al dilema: “Sí + No”.

En fin, tantas y tantas buenas nuevas que nos han hecho crecer, conocernos mejor a nosotros mismos y al prójimo, haciéndonos más completos y complejos.

Lo recorrido ha estado jalonado de emociones y alegrías, pues todo lo incorporado nos hace más libres y plenos, así que puedo imaginarme, con devoción, las grandes noticias que nos esperan en el camino que nos queda por hacer. Lo aguardo expectante…

Ahora, de la mano de Jung, se nos revela “la sombra”, donde todo lo no manifestado está contenido: no solo lo que consideramos inconveniente. La sombra que envuelve y protege a la luz y que guarda el gran tesoro. Una sombra que se me hace evidente en los demás, que se prestan a mostrarme quién soy realmente, y que por ello me son más allegados y queridos. Y la gran última gran noticia: además de estar hecha de aquello que no acogemos, como lo no deseado o lo que no nos conviene y que se queda en el inconsciente, también la forman las cualidades más valiosas de nosotros mismos de las que no nos sentimos dignos merecedores. Hasta tal punto es así, que podríamos decir: “CON TODA PROBABILIDAD, DIOS ES UNA PROYECCIÓN NUESTRA”. Rompedora afirmación que me inspira el título de este tema.

¿He de sentirme pequeño, diminuto, ante el conocimiento de esta gran verdad? Hacerlo supondría que Aquello a lo que hemos llamado Dios es algo distinto de mí, y no lo siento así. Es una gran y maravillosa responsabilidad la que me provoca este conocimiento, que en lugar de hacerme diminuto me hace sentirme inmenso y pleno, emocionado y completo.”

Hoy, con el mismo sentimiento de plenitud y con la misma emoción y responsabilidad, afirmamos que EL CÍRCULO SE AMPLÍA, que seguimos creciendo en conocimiento y conciencia, teniendo la percepción de que el tiempo que se nos conceda siempre nos parecerá escaso para cumplir con el anhelo infinito del alma: aproximarse a la unión con el Creador.

© Con Alma Terapeutas 2023

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