Sea cual sea el camino que tomemos para aproximarnos a un mayor conocimiento de la naturaleza esencial del ser humano, este nos dirige a una misma realidad sustancial a la que se ha dado multitud de nombres.

Todo conduce a un origen inmaterial, preexistente, eternamente creador y potencialmente ilimitado, que permanece inmanente en todo lo existente llamémosle como le llamemos. Para unos será Dios, para otros Brahman, para otros el Ain Sof de la Cábala, o el Vacío Cuántico para la física moderna.

Si estamos hechos de esa «sustancia» y, como afirmó David Bohm en su Teoría de las Variables Ocultas, existe un orden superior desconocido pero que contiene todos los elementos necesarios para manifestarse y evolucionar, elementos de los que estaríamos dotados si la naturaleza de la Fuente de donde procedemos habita en nosotros, ¿qué nos impide desarrollarnos hasta el máximo de nuestra capacidad, ilimitada por otro lado?

Incorporamos en nuestra esencia todo lo necesario para alcanzar el máximo desarrollo que, en un sentido espiritual, consiste en volver a estar unidos a la entidad originaria de la que provenimos y de la que nos sentimos separados al encarnar en este plano físico.

Para vivir en nuestro entorno, desde nuestra gestación adoptamos estrategias de supervivencia que implican ocultar parte de nuestro potencial, cuando no olvidarnos de él, y que inevitablemente nos generarán dificultades a lo largo de nuestra vida. Estas pautas incorporadas o aprendidas forman parte de nuestro equipaje vital, pero no son un lastre inútil o un castigo merecido: son el elemento que nos motiva para el propio desarrollo personal adecuado a nuestros talentos y propósito; son un tesoro oculto, por tanto.

Se trata, por tanto, de andar este camino de la vida desvelando esas variables ocultas de Bohm, ese conocimiento inherente que habita en nosotros y aplicarlo al objetivo de crecer en complejidad, de hacernos más completos, y que nos habilite para vivir con plenitud.

Sembremos así semillas de entendimiento que nos unan y nos hagan crecer individual y colectivamente.

©Con Alma Terapeutas 2021